Kumiko estaba algo decaída por no haber podido conocer a aquel hombre, así que subió a su habitación sin decir una sola palabra.
- Probablemente no tenga mucho sentido el pensar que solo con ver la cara de un desconocido pueda recordar ese pasado distante, del que nunca me puedo acordar. Han tratado de todo, terapias, psicologías, tratamientos médicos, pero nada ha funcionado para mi falta de memoria selectiva…
- ¡Kumiko, querida, la cena! –Dijo su madre-
- ¡Ya bajo, mamá! –Respondió Kumiko-
La niña bajó rápidamente y se acomoda para cenar con su familia.
- Hija, ¿cómo te ha ido hoy en la escuela? –Preguntó su padre tranquilamente-
- Bien, solo que un profesor me reprimió por dibujar –Le respondió Kumiko- Odio a ese viejo chiflado…
- Y, ¿Qué tal ese dibujo? –Dijo su padre riendo-
- Oh, no lo he terminado –Respondió su hija- Pero es algo muy importante para mí…
- ¿A qué te refieres con eso, querida? –Preguntó su padre-
- Nada, tan solo cosas mías –Dijo Kumiko apenada-
- No estarás con alguien a mis espaldas, ¿no es así? –Dijo el padre burlando a su hija-
- Papáaa –Dijo respondiendo a la broma Kumiko- Por cierto, ¿puedo retirarme?
- Claro, anda mi niña –Dijo la madre-
Kumiko subió a su habitación, pero no podía dormir, por lo que decidió bajar a la cocina a tomar un té verde.
- A veces las hierbas de este té me ayudan a razonar, y espero que funcionen hoy… Mañana es el último día de clases, por lo que debería estar algo contenta, pero no lo estoy, para nada. Todo este asunto de mi sueño y de aquel joven alvino me tiene bastante preocupada…
En ese momento, la chica oyó un estruendo proveniente de su habitación. Dejó la taza de té sobre la mesada, y subió rápida aunque sigilosamente. Estaba un tanto asustada, pero la intriga le ganaba al miedo completamente. Llegó a la puerta, respiró profundo, y la abrió rápidamente, para no dar oportunidad a lo que sea que allí estuviera a esconderse. Pero extrañamente no había nadie ni nada. Sólo oscuridad, aunque una oscuridad particularmente perturbadora… De la nada se pudieron oír unas voces:
- ¿No recuerdas parte de tu pasado, verdad? ¿Tienes sueños que parecen ser reales, no? ¿Desearías saber quién es la niña, su familia, o aquel joven…?
- ¿Q-quién eres? ¿Dónde estás? –Dijo Kumiko alterada al no ver a nadie cerca-
- Yo puedo revelar todos y cada uno de esos secretos, pero debes confiar en mí primero…
- ¿Qué confíe en ti? –Dijo la niña asustada-
- No te haré daño, al menos no por ahora…
- ¿Quién eres y que quieres de mí, maldito? –Dijo Kumiko en un tono muy alto-
Pero ya nadie respondía. La voz misteriosa ya no se oía por esos lugares…
- ¿Q-qué diablos fue eso? No entiendo nada de esta confusa situación. ¿A caso estoy dormida y no me di cuenta…? No, no estoy dormida, esto realmente acaba de pasar. Y con esto, menos me dormiré. No puedo de solo pensar lo que podría llegar a pasar…
Pasó toda la noche en la cocina. Caminaba de un lado a otro pensando en los pasados hechos, preguntándose a si misma si realmente había ocurrido…
- ¿Cómo es que una voz de algún desconocido conoce mi secreto? ¿Quién demonios es esa persona para hablarme de esa manera, además? Pero por alguna razón creo que lo que dijo es verdad… Es decir, no se puede confiar así como así en una voz que sale de la nada, pero la seguridad con la que ‘eso’ decía las cosas, me hace confiar en que me puede ayudar…
Sin darse cuenta por sus múltiples pensamientos, había amanecido. Fue rápidamente a su habitación y preparó las cosas para la escuela, pero nunca dejó de pensar en lo que había pasado en la noche.
- Buenos días, hija –Dijo su madre mientras abre la puerta de la habitación de Kumiko- ¿Cómo has pasado la noche?
- Horriblemente, mamá –Le contestó su hija- Lo que p… Las pesadillas no me dejaron dormir…
- Ponte algo de maquillaje en ese caso, ¡te ves terrible! –Dijo su madre burlándola-
- No me molestes ahora –Le respondió cortante su hija-
- Qué carácter… -Dijo su madre fastidiada- Baja ya a desayunar.
- Si, si, ya voy –Le respondió Kumiko, tomando su mochila-
Bajó a tomar su desayuno para luego dirigirse a la secundaria. En ese trayecto, y como de costumbre, se encontró con su amiga Naomi.
- ¡Hey! ¡Espérame Kumiko! –Grita la chica mientras corre a hacia Kumiko-
- Hola amiga, lo siento –Dijo Kumiko- Es que olvido que tengo que esperarte.
- Tú nunca cambiarás, ¿eh? –Dice con una sonrisa burlona- Sigamos caminando, no queremos llegar tarde el último día de clases.
- Como digas…-Dijo Kumiko-
- ¿Y hoy que tienes? –Dice Naomi- ¿Se puede saber?
- Tú sabes perfectamente que eres mi mejor amiga y te cuento todo –Dijo Kumiko- pero no puedo contarte esto, lo lamento mucho… Realmente, perdóname…
Kumiko salió corriendo de ese lugar. En lo único en que pensaba era en que estaba traicionando la confianza de una amiga. Pero de la nada, la pequeña Chiamayiro desaparece entre la multitud…
No hay comentarios:
Publicar un comentario