domingo, 7 de agosto de 2011

Pacto de Sangre

Capítulo 3

- Todo comienza en una casa – Dijo Kumiko tratando de recordar- Una mujer va hacia una cuna con un bebé entre brazos y, por una ventana que se encuentra en la habitación, se observa que es de noche. Cuando arropa suavemente a la niña, se va lentamente hacia el pasillo, pero una niña de unos cuatro años corre desesperada asustada por una extraña figura que había divisado en su habitación. Inmediatamente después, unas voces se oyen, pero no puedo recordar lo que pronuncian… La casa se llena de luz, estallando en llamas. La madre, desesperadamente, trata de salvar a su pequeña bebé, pero los cimientos del techo caen sobre ella, matándola al instante. Sin embargo, cuando el fuego está por alcanzar a la criatura, una sombra atraviesa los escombros y la recoge en brazos. Luego de eso, huye tras saltar la ventana…

-Vaya sueño… - Dijo Naomi sorprendida- ¿No crees que se asemeja más a una pesadilla?

- No le encuentro sentido alguno… -Dijo Kumiko frustrada-

- ¿A qué te refieres? –Dijo Naomi-

- No sé porqué, pero siento que lo he vivido… -Dijo Kumiko- Estoy casi segura de que no es tan solo un simple sueño…

- Es cosa de tu imaginación –Dijo Naomi- No trates de encontrarle tanto sentido amiga…

- No le debería darle tanta importancia –Dijo Kumiko- Sin embargo es algo que no puedo quitar de mi mente, es algo tan peculiar… No le encuentro sentido…

-Bueno –Dijo Naomi mientras se levantaba- Debemos ir a clase, así que despeja tu mente.

Las dos chicas fueron a sus clases correspondientes. En el camino a Kumiko le surgieron dudas, ¿Qué significaba aquella sombra? ¿Era una persona? ¿Todo esto era real…?

-Esa sombra se me hace algo extraña, pero si tan solo pudiera definir qué es…Debo concentrarme bien en esa escena para poder rec… ¡Lo recuerdo! Era un hombre, de aspecto formal, pero joven. Algo alto y de pelo blanco… El pelo me cautivó, es tan singular. Si tan solo pudiese recordar su rostro…

- Buenos días alumnos –Dijo el profesor- Comencemos repasando los temas anteriormente vistos…

- Veré si dibujándolo podré recordar algún otro aspecto importante…

Kumiko comenzó a dibujar, asegurándose de que el profesor no la descubriera. Mientras la clase seguía su curso, ella seguía dibujando, hasta que…

- ¡Señorita Chiamayiro! –Dijo el profesor- ¿Qué está haciendo? Déme eso…

El profesor tomó su dibujo y lo mostró ante la clase…

- Así que no prestó atención a la clase por hacer esto, ¿verdad? –Dijo el profesor- Luego de clases veremos tu castigo, pero ahora me quedaré con esto…

- Maldito viejo, ese dibujo es crucial para la investigación de mi sueño. Si pudiera golpearlo… No, debo calmarme, pero me pone los pelos de punta… En fin, terminaré con esto en unos minutos…

Tal como dijo Kumiko, la campana sonó luego de unos pocos minutos. Todos desalojaron el salón, menos ella que quería recuperar su dibujo…

- Entonces, señorita Chiamayiro, dibujando en clases, ¿no? –Dijo el profesor-

- Lo siento mucho profesor –Dijo con la cabeza baja y soltando una falsa lágrima- Prometo que no volverá a pasar…

- De acuerdo –Dijo el profesor- Lo dejaré pasar, pero sólo por esta vez…

Entonces Kumiko salió del salón y se dirigió a la salida…

- Viejo estúpido, se creyó lo de la lágrima… De todos modos seré más cuidadosa…

Cuando llegó a la puerta, su amiga Naomi la esperaba impacientemente…

- ¿Por qué tardaste tanto? –Dijo Naomi algo enfadada-

- Ese viejo demente me reprimió por dibujar en clase –Dijo Kumiko fastidiada-

- ¿Me muestras el dibujo? –Dijo Naomi-

- No está terminado –Le respondió Kumiko- pero aún así toma. Es la sombra de mi sueño, definí que es un hombre y…

- Es muy bueno Kumiko –Dijo Naomi- Toma, lo siento me debo ir, pero nos veremos mañana.

- Está bien, adiós –Dijo Kumiko-

Kumiko se dirigió lentamente hacia su casa, pero en el camino pudo percibir unos pasos que la estaban siguiendo.

- No hay duda, hay alguien detrás de mí. ¿Estará siguiéndome? No creo que tenga algún motivo pero… Seguiré como si nada, no seré tan obvia, además, puede que se vaya…

Aunque Kumiko la mayoría de las veces es acertada, se había equivocado. Esas extrañas pisadas la siguieron todo el largo camino a su casa.

- ¿Ya en mi casa y no se ha ido? Pues que raro, no me pareció que alguien me estuviera siguiendo, pero al parecer me equivoqué rotundamente… En fin, entraré.

Pero al sacar las llaves, su dibujo sin terminar del hombre del sueño cae al suelo. Se da media vuelta y se agacha para recogerlo. Al levantar la mirada pudo observar a un hombre, más bien joven, el cual pensó que era las extrañas pisadas. Pero antes de poder siquiera dar un paso, éste sale corriendo. Kumiko decidió tratar de alcanzarlo.

- ¡Espera, por amor de Dios! –Dijo Kumiko mientras corría- ¡No huyas, regresa!

Es algo extraño que esté persiguiendo a un hombre en el medio de las calles de Tokio, pero qué más da. No sé, algo en él me intriga. Tal vez sea su vestimenta… No, creo que lo que me inquieta es conocer su cara, aunque pueda ser su cabello. Es peculiarmente blanco… Un momento, ¿qué? ¿Peculiarmente blanco? ¿Será el hombre de mi sueño…?

Pero para el momento en que la señorita Chiamayiro ‘volvió’ en sí, aquel joven ya no estaba al alcance de su vista. Decepcionada, vuelve a su hogar.

- Puede que esté pensando erróneamente, ya no creo, de hecho, en muchas de mis hipótesis, y menos en mis conclusiones, pero ese joven, de verdad, parecía ser aquel hombre de mi sueño. Pero, ¿eso era posible? Es decir, yo estoy casi segura de que no lo conozco… Por eso debo ver su rostro. No sé porqué, pero seguro que cuando vea ese rostro, muchas dudas se aclararán…

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